El sufrimiento emocional no siempre se ve: Claves para entender la salud mental hoy

Aunque hoy se habla más de salud mental, comprender realmente el sufrimiento emocional sigue siendo un desafío. El psiquiatra Andrés Rojas aborda cómo se manifiestan estos procesos, qué señales deben alertar y por qué el entorno y las vivencias influyen más de lo que solemos reconocer.

Psiquiatra Dr Andrés Rojas en retrato profesional, especialista en salud mental
El psiquiatra Dr. Andrés Rojas aborda el impacto del sufrimiento emocional y los desafíos actuales en salud mental.

Es indiscutible que hablar de salud mental se ha vuelto más frecuente en los últimos años y esas conversaciones se han abierto en espacios que antes resultaban impensados. Así, cada vez más personas se atreven a poner en palabras las experiencias que durante décadas mantuvieron en silencio. Sin embargo, esa mayor visibilidad no siempre va acompañada de una comprensión profunda de lo que implica el sufrimiento emocional.

Desde la práctica clínica, el psiquiatra Dr. Andrés Rojas plantea que el sufrimiento mental no es un fenómeno aislado ni acotado a diagnósticos específicos. Más bien, se trata de una dimensión transversal de la experiencia humana. “El sufrimiento psíquico permea cualquier dolencia física, cualquier situación vital dolorosa y, por supuesto, cualquier trastorno mental”, explica a propósito de las razones que lo llevaron a la psiquiatría.

Un cambio cultural con avances y tensiones

La mayor apertura que podemos constatar en la actualidad en torno a la salud mental tiene múltiples causas. Por una parte, el acceso a información ha permitido que más personas identifiquen síntomas y busquen ayuda. Asimismo, la disminución del estigma en ciertos contextos ha facilitado que quienes atraviesan dificultades puedan expresarlas sin temor inmediato al rechazo.

No obstante, este cambio también trae consigo desafíos, ya que según el especialista, existe una tensión entre visibilizar y sobre diagnosticar. “Creo que puede existir una tendencia a la patologización del sufrimiento mental. Me parece que esto forma parte de la lógica científico – materialista que es propia de nuestra sociedad occidental post-industrial, donde las figuras validadas para atender y dar solución al sufrimiento mental somos médicos y psicólogos clínicos, en vez de miembros de la sociedad vinculadas con la espiritualidad o elegidos por sus pares para estos fines, como es en culturas no occidentales. No creo que esto sea esencialmente bueno ni malo, pero sí nos exige a quienes trabajamos en el área, ser responsables y humildes con nuestra técnica”., advierte el Dr. Rojas.

Evidentemente, no todo malestar emocional corresponde necesariamente a un trastorno clínico y, por lo tanto, distinguir entre ambas cosas es fundamental para evitar diagnósticos inapropiados o intervenciones innecesarias. En esta línea, explica Andrés Rojas, se vuelve relevante comprender que la salud mental no se mueve en categorías rígidas, sino en un continuo donde el bienestar y el malestar pueden fluctuar a lo largo del tiempo.

El trauma como experiencia que deja huella

Uno de los aspectos que ha cobrado mayor relevancia en la comprensión moderna de la salud mental es el impacto del trauma, especialmente cuando ocurre en etapas tempranas de la vida. Este es uno de los focos en los que ha centrado su trabajo el Dr. Andrés Rojas.

La evidencia ha mostrado que experiencias adversas en la infancia pueden tener efectos duraderos, tanto en la salud mental como en la física. Sin embargo, el modo en que estas experiencias se manifiestan no siempre es evidente. En los hechos, algunas personas desarrollan síntomas claros, mientras que otras parecen funcionar con normalidad durante años.

En la práctica clínica, el trauma puede expresarse de diversas formas, influenciado por factores como el ambiente y la genética. Las personas que han vivido experiencias traumáticas en su niñez, «pueden manifestar problemas con la regulación de sus emociones, experimentando sensaciones como ira, angustia o tristeza, junto a la sensación de tener poco control sobre ellas, o que pueden afectar notoriamente su calidad de vida y de trabajo». Agrega que “también es posible que presenten recuerdos angustiosos sobre las experiencias traumáticas, en la forma de flash backs. Es como estar viviendo eso de nuevo”, señala el psiquiatra, al referirse a los recuerdos intrusivos o a las reacciones emocionales intensas que aparecen frente a ciertos estímulos. A esto se suman síntomas como pesadillas, hipervigilancia o dificultad para regular emociones.



Cuando el sufrimiento no se reconoce

Una de las principales dificultades en salud mental es que sus manifestaciones no siempre son visibles ni fácilmente identificables. A diferencia de otras enfermedades, los síntomas suelen aparecer de forma progresiva y pueden confundirse con rasgos de personalidad, estréso incluso con la forma habitual de ser de una persona. Esto hace que muchas veces el entorno no detecte el problema, o que lo minimice.

En algunos casos, el propio individuo tampoco logra reconocer lo que le ocurre. En este sentido, la normalización del malestar, el temor al estigma o la falta de información pueden retrasar la búsqueda de ayuda.

Por ello, el especialista enfatiza la importancia de observar cambios sostenidos en el tiempo. Al respecto, explica que no se trata de reaccionar ante episodios aislados, sino de prestar atención a transformaciones persistentes en el estado de ánimo y el comportamiento cotidiano.

Señales que no deberían ignorarse

Existen ciertos signos que, cuando se mantienen en el tiempo, deben motivar una consulta profesional, entre los que se encuentran la dificultad persistente para dormir, la falta de energía, la pérdida de interés en actividades que antes resultaban significativas y la sensación constante de amenaza o inquietud. También pueden aparecer pensamientos negativos recurrentes o dificultades para concentrarse.

En casos más complejos, pueden surgir ideas relacionadas con la muerte o conductas de riesgo, lo que requiere atención inmediata. Por lo tanto, desde el entorno, señales como el aislamiento progresivo, el abandono de responsabilidades o cambios marcados en la conducta pueden ser indicios relevantes de que hay algo que requiere atención.

“Es muy importante solicitar una evaluación médica si estos síntomas se mantienen en el tiempo”, señala el especialista en salud mental, enfatizando en que la intervención temprana puede marcar una diferencia significativa en la evolución del cuadro.

Redes sociales y salud mental, una relación compleja

Un aspecto del entorno actual que no puede quedar fuera del análisis es el mundo digital, ya que el impacto de las redes sociales en la salud mental es un tema que genera creciente preocupación y ha alimentado importantes estudio y literatura.

Al respecto el Dr. Rojas, releva la dicotomía de la penetración de las redes digitales y el Internet. Por una parte, estas plataformas han permitido democratizar el acceso a información y han facilitado que muchas personas encuentren comunidades de apoyo. Sin embargo, también pueden convertirse en espacios que amplifican la comparación social, la exposición a estándares poco realistas y la sobreinformación.

En niños, niñas y adolescentes, este impacto puede ser aún más relevante, puesto que la construcción de identidad en entornos digitales, sumada a la presión social constante, puede influir en la autoestima y en la percepción de sí mismos. En este contexto, el desafío más importante, y complejo a la vez, es promover una relación más consciente y crítica con ellas. «Actualmente, sabemos que un porcentaje importante de la población, especialmente los niños, niñas y adolescentes, pueden encontrarse en riesgo de empeorar su sufrimiento mental, mediante la amplificación artificial que pueden producir los algoritmos, que priorizan el contenido que es más probable de ser consumido por los usuarios. Por ejemplo, si recientemente he consumido e interactuado con contenido que refuerza estereotipos poco realistas respecto al aspecto físico o a un ideal de bienestar o prosperidad, es más probable que se me sugiera más contenido del mismo tipo, lo que puede reforzar la idea de estar “en el lado malo/feo” del mundo».

Psiquiatra conversando con paciente en un ambiente clínico de manera empática
La relación terapéutica es clave en el abordaje de la salud mental.

Los mitos que aún dificultan la comprensión

A pesar de los avances y la apertura social en torno al bienestar psíquico, persisten creencias que afectan la forma en que se entiende la salud mental. Una de las más extendidas es asociar los trastornos mentales con peligrosidad, lo que refuerza el estigma y dificulta la inclusión. «Afortunadamente, creo que gran parte de estos mitos se han ido deconstruyendo en el tiempo, sobre todo en algunas condiciones clínicas que han recibido una mayor exposición social por parte de grupos reivindicativos, como los trastornos del espectro autista o trastornos del ánimo. Sin embargo, las atribuciones negativas siguen estando muy presentes cuando se habla de condiciones como la esquizofrenia o el trastorno límite», explica.

Otra idea frecuente es pensar que los diagnósticos son etiquetas permanentes, cuando en realidad la evidencia muestra que las condiciones pueden evolucionar y modificarse con el tiempo. En este sentido, el psiquiatra también reflexiona más profundamente sobre su profesión explicando que: «Podemos entender entonces estos diagnósticos como la forma en que hemos organizado nuestro conocimiento acerca de estas alteraciones, para favorecer su estudio y tratamiento. Sin embargo, cada vez la investigación se acerca más al estudio de estas dimensiones más básicas, y se está trabajando arduamente en poder generar formas de diagnosticar que comprendan mejor esta complejidad».

También persiste en algunos grupos la creencia de que pedir ayuda es una señal de debilidad, aun cuando esta idea no solo es errónea, sino que puede retrasar el acceso a tratamiento y agravar los cuadros.

Resiliencia más allá de la ausencia de problemas

Desde su experiencia, el Dr. Andrés Rojas, aborda un concepto que frecuentemente se destaca y releva en salud mental: la resiliencia psicológica. En su experiencia, los factores que más contribuyen a fortalecerla son el apoyo social y las conexiones relacionales.

Asimismo, entre los factores que favorecen este proceso, se suman hábitos como el descanso adecuado, la actividad física regular y prácticas de autocuidado. “El sentido de propósito también es un factor importante”, señala el especialista, destacando que tener objetivos o motivaciones puede ayudar a enfrentar momentos difíciles.

“Todos experimentamos sufrimiento, eso es una verdad universal, pero también hemos avanzado mucho en distintas formas de dar alivio a este. Considero que el pedir ayuda a un amigo o familiar de confianza, o a algún profesional de salud mental, puede ser el paso necesario para comenzar un cambio, para permitirse explorar posibilidades distintas para hacer frente al sufrimiento y pensarnos en un futuro distinto, más libre y con más sabiduría”, afirma y cierra el psiquiatra.


Este artículo se basa en una entrevista de Salud al Día al psiquiatra Dr. Andrés Rojas.

La información publicada es de carácter orientativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.


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