Un artículo publicado en JAMA Pediatrics propone que el problema no son los smartphones en sí, sino el modelo de negocio que monetiza la atención de niños y adolescentes. El concepto “attention fracking” busca explicar el vínculo entre economía digital y crisis de salud mental.

La crisis de salud mental en jóvenes es hoy uno de los desafíos sanitarios más relevantes a nivel global. Las hospitalizaciones en Estados Unidos (y en el resto del mundo) por diagnósticos psiquiátricos en menores aumentaron, mientras que los intentos de suicidio pasaron de representar un 30% a un 60% de las hospitalizaciones por salud mental, entre 2009 y 2019. En paralelo, la tasa de suicidio adolescente aumentó un 70% en la misma década.
En este contexto, un reciente artículo de opinión publicado en JAMA Pediatrics, prestigiada revista internacional de la Asoc. Médica Americana, plantea que el problema de fondo es el modelo económico que explota sistemáticamente la atención humana. Los autores denominan este fenómeno “attention fracking”.
¿Qué es el “attention fracking”?
El término hace analogía con la técnica de fracturación hidráulica utilizada para extraer petróleo. En esa línea, en lugar de recursos naturales, aquí lo que se “extrae” sería la atención humana. Según el artículo, las plataformas digitales utilizan algoritmos diseñados para maximizar el tiempo en pantalla, fragmentando la experiencia cognitiva y emocional de los usuarios. En este sentido, la atención deja de ser una función psicológica interna y pasa a convertirse en un activo económico transable.
El smartphone, sostienen los autores, funciona como una prótesis cognitiva que permite mantener una estimulación constante diseñada para mantener la conexión a toda costa.
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Más conectados, pero más aislados
El texto, firmado por los investigadores Graham Burnett y James D. Sargent, plantea una paradoja contemporánea, nunca antes los jóvenes habían estado tan conectados digitalmente, y sin embargo los indicadores de ansiedad, depresión y aislamiento social han aumentado .
La hipótesis central es que la hiperconectividad no necesariamente equivale a vínculos profundos o reguladores emocionales. Ello, porque cuando el entorno digital está diseñado para competir por cada segundo de atención, la experiencia subjetiva puede volverse fragmentada, comparativa y altamente estimulante.

El modelo de negocio en el centro del debate
El artículo insiste en que el foco no debe centrarse únicamente en limitar el uso de teléfonos, sino en cuestionar el modelo de monetización que incentiva la captura prolongada de atención. En esta línea, los autores comparan la situación actual con la industria del tabaco, señalando que cuando un modelo de negocio es exitoso, las empresas tienden a resistir cambios regulatorios .
El artículo sugiere varias líneas de intervención:
- Fortalecer la investigación sobre diseño algorítmico
- Educar a padres y jóvenes respecto del funcionamiento de estas plataformas
- Crear “santuarios de atención”, es decir, espacios protegidos de hiperestimulación digital
- Impulsar regulación más robusta, siguiendo ejemplos de la Unión Europea y Australia
En esta perspectiva, el desafío no es demonizar la tecnología, sino comprender cómo opera el entorno digital contemporáneo.
¿Qué implica esto para las familias?
Desde una mirada clínica y preventiva, el mensaje es que no basta con controlar el tiempo de pantalla, es necesario:
- Promover espacios sin dispositivos
- Favorecer interacciones presenciales
- Estimular actividades que requieran atención sostenida
- Conversar sobre cómo funcionan los algoritmos
El desarrollo cerebral adolescente es particularmente sensible a sistemas de recompensa inmediata. Por ello, la supervisión adulta y la educación digital adquieren relevancia estructural.
Si te interesa profundizar en el impacto de uso de pantallas y redes sociales en menores, junto con conocer estrategias para abordar el tema, te invitamos a leer este artículo sobre el uso de pantallas y lo que dicen los especialistas.
Esta nota se ha basado en el artículo “Digital Media, Attention Fracking, and Youth Mental Health” publicado en JAMA Pediatrics en marzo de 2026.
La información publicada es de carácter orientativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.


