Uso excesivo de pantallas en niños genera preocupación creciente entre especialistas

Niño utilizando tablet con supervisión adulta
La supervisión y límites claros son claves en el uso de tecnología infantil

El uso de celulares, tablets y televisores se ha integrado de manera natural en la vida cotidiana de las familias. Sin embargo, la exposición prolongada a pantallas durante la infancia temprana y escolar está generando creciente inquietud en la comunidad médica. Diversas sociedades científicas advierten que el impacto no solo se relaciona con la visión, sino también con el desarrollo cognitivo y la regulación emocional.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los menores de 2 años eviten completamente el uso de pantallas, mientras que entre los 2 y 5 años el tiempo no debería superar una hora diaria y siempre con supervisión adulta. En Chile, la realidad es distinta. Datos de la Encuesta Nacional de Salud y estudios académicos locales muestran que muchos niños superan ampliamente esas recomendaciones, especialmente después de la pandemia.

Impacto en el desarrollo infantil

Durante los primeros años de vida el cerebro presenta alta plasticidad, y por ello, la sobreexposición a estímulos digitales rápidos y cambiantes puede interferir con procesos fundamentales como el desarrollo del lenguaje y la interacción social. Entre los principales efectos descritos por especialistas se encuentran:

  • Retraso en adquisición del lenguaje
  • Alteraciones del sueño
  • Dificultades de concentración
  • Mayor irritabilidad

Adicionalmente a estos efectos, cabe destacar que el problema no radica únicamente en la duración, sino también en la calidad del contenido que se visualiza en los dispositivos y en la ausencia de interacción directa con cuidadores. Ello cobra especial importancia porque la evidencia muestra que el aprendizaje temprano ocurre principalmente a través del vínculo humano y el juego activo.

La Sociedad Chilena de Pediatría ha señalado que el uso de dispositivos como herramienta de distracción frecuente puede afectar habilidades socioemocionales, especialmente cuando reemplaza espacios de juego libre o actividades al aire libre.



Niños en edad escolar y rendimiento académico

En el grupo de 6 a 12 años el desafío cambia. Las pantallas forman parte del entorno educativo y social, lo que dificulta establecer límites claros. Asimismo, el acceso temprano a redes sociales o videojuegos sin supervisión puede asociarse a problemas de sueño, menor actividad física y mayor riesgo de sobrepeso.

Además, la exposición nocturna a pantallas, especialmente antes de dormir, se relaciona con alteración de la secreción de melatonina. En consecuencia, los niños pueden presentar dificultad para conciliar el sueño y somnolencia diurna, lo que impacta su concentración escolar.

En esta línea, estudios internacionales han observado que más de dos horas diarias de entretenimiento digital recreativo se asocian con menor rendimiento académico y mayor riesgo de síntomas ansiosos.

Señales de alerta en el hogar

Los cuidadores pueden tener alertas importantes de que el uso de pantallas está siendo problemático cuando observan:

  • Irritabilidad intensa al retirar el dispositivo
  • Pérdida de interés en juegos no digitales
  • Disminución de interacción social presencial
  • Alteraciones persistentes del sueño

En caso de identificar estas señales, es importante no reaccionar con prohibiciones abruptas, sin una estrategia clara definida. En este sentido, se debe considerar que la regulación debe ser progresiva y acompañada.

Recomendaciones prácticas por edad

Para menores de 2 añosse recomienda evitar pantallas, priorizando juego libre y estimulación verbal directa. Entre los 2 y 5 años el uso debe ser limitado, supervisado y con contenidos educativos adecuados a la edad.

En escolares, se sugiere establecer horarios definidos, evitar dispositivos en el dormitorio y promover actividades físicas diarias. Asimismo, el ejemplo parental es determinante, dado que los niños replican hábitos observados en adultos. En este sentido, la calidad del tiempo compartido sin dispositivos cobra relevancia. Espacios de conversación, lectura o actividad física familiar actúan como factores protectores.

Infografía sobre límites de pantallas en infancia
Las recomendaciones varían según edad y etapa de desarrollo

Cuándo consultar

Se recomienda evaluación pediátrica o psicológica cuando existen:

  • Retrasos evidentes del lenguaje
  • Cambios conductuales persistentes
  • Problemas de sueño prolongados
  • Aislamiento social marcado

Un profesional puede orientar sobre estrategias conductuales y evaluar si existen factores adicionales asociados.

Finalmente, debemos tener en cuenta que el uso de tecnología no es en sí mismo perjudicial. Sin embargo, su incorporación temprana y sin regulación puede afectar etapas críticas del desarrollo infantil. El desafío actual no es eliminar las pantallas, sino integrarlas de manera responsable y supervisada dentro de un entorno familiar activo y participativo.


Este artículo se ha basado en recomendaciones oficiales de la Organización Mundial de la Salud, en orientaciones de la Sociedad Chilena de Pediatría y en orientaciones de Unicef.

La información publicada es de carácter orientativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.

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