Vacaciones de verano y bienestar físico. Moverse aunque cambie la rutina

Ilustración editorial que representa el movimiento suave y el autocuidado corporal durante las vacaciones de verano

Las vacaciones de verano suelen asociarse al descanso, la desconexión y el cambio de las rutinas habituales. Sin embargo, para el cuerpo, detener completamente la actividad física durante varias semanas no siempre se traduce en bienestar. Por el contrario, el sedentarismo prolongado puede generar rigidez muscular y una baja general de energía, incluso en contextos de descanso.

En este sentido, mantener algún grado de movimiento durante las vacaciones no apunta al rendimiento ni al entrenamiento formal, sino al cuidado físico cotidiano, adaptado al ritmo del verano y a los cambios de horario y entorno.

Durante el año, muchas personas sostienen niveles de actividad gracias a la rutina laboral o doméstica. Al suspenderse esas dinámicas (aunque sean mínimos), el cuerpo pasa más horas en reposo, especialmente en traslados largos, descanso excesivo o tiempo prolongado frente a pantallas. Así, aunque la mente descanse, el cuerpo puede resentir la falta de estímulo físico.

Descanso vs. Sedentarismo

A esta altura, es importante distinguir entre descanso y sedentarismo. Descansar implica reducir exigencias y permitir recuperación, mientras que el sedentarismo prolongado limita la movilidad articular y disminuye la activación muscular básica necesaria para el funcionamiento diario.

Mantenerse activo físicamente en vacaciones no requiere rutinas rígidas ni equipamiento especial. Actividades simples como caminar a paso tranquilo, nadar, realizar movimientos articulares suaves o participar en juegos al aire libre permiten sostener la circulación y la movilidad. Además, estas actividades suelen integrarse de manera natural al contexto vacacional.

Opciones para mantenerse activo/a

Infografía ilustrada con recomendaciones de movimiento y autocuidado corporal para mantener el bienestar físico en vacaciones de verano

Después de integrar estas prácticas, es clave entender que el movimiento en vacaciones cumple también una función preventiva. Ayuda a reducir molestias lumbares, rigidez cervical y dolores musculares que suelen aparecer tras períodos prolongados de inactividad. Además, contribuye a un mejor descanso nocturno y a una sensación general de mayor energía durante el día.

Junto con lo anterior, el movimiento consciente permite una mejor conexión con el cuerpo. Escuchar señales como fatiga excesiva, dolor o incomodidad ayuda a ajustar la actividad sin forzar límites innecesarios, especialmente en contextos de calor.

En definitiva, las vacaciones no son un paréntesis para el bienestar físico, sino una oportunidad para moverse de otra manera, más libre y adaptada al entorno.

Adaptación al entorno: Cómo movernos de forma segura bajo el sol

Para que el movimiento en vacaciones sea realmente beneficioso, es fundamental considerar el impacto del clima y del cambio de superficie en nuestro cuerpo. Durante el verano, el riesgo de sufrir estrés térmico aumenta, por lo que la planificación de la actividad física debe ser bien pensada. Los especialistas sugieren evitar los horarios centrales del día —entre las 11:00 y las 16:30 horas—, ya que la combinación de alta radiación y humedad puede elevar la temperatura interna de forma peligrosa. Optar por caminatas al amanecer o al caer la tarde no solo protegen el sistema cardiovascular, sino que ofrecen una experiencia sensorial más gratificante y reparadora.

Caminatas al amanecer o al caer la tarde no solo protegen el sistema cardiovascular, sino que ofrecen una experiencia sensorial más gratificante y reparadora.

Por otro lado, el terreno donde nos movemos también juega un papel crucial. Caminar descalzo por la orilla del mar, aunque placentero, somete a los músculos del pie y a los tendones a un esfuerzo distinto al que están habituados en la ciudad. Para evitar lesiones como la fascitis plantar o sobrecargas innecesarias, es recomendable alternar superficies y no descuidar el uso de calzado con buen soporte en caminatas largas. Al unir una vestimenta ligera y transpirable con la elección de un entorno fresco y sombreado, transformamos la actividad física en un aliado del descanso, minimizando riesgos y potenciando la vitalidad que buscamos recuperar durante nuestros días de pausa.


Este artículo se ha basado en información y recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre actividad física y sedentarismo, disponibles en https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/physical-activity, así como en orientaciones de bienestar físico y movimiento saludable del Ministerio de Salud de Chile, disponibles en https://www.minsal.cl.

La información publicada es de carácter orientativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.

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