La risa es mejor que la vergüenza para enfrentar momentos incómodos

Un tropiezo en público, un error en una reunión o una situación social inesperada suelen generar incomodidad inmediata. Sin embargo, una investigación reciente de la American Psychological Association plantea un giro interesante: la risa no solo alivia esos momentos, sino que puede ser más efectiva que la vergüenza para procesarlos y seguir adelante.

Persona riendo en una situación social cotidiana tras un momento incómodo
La risa puede ayudar a reducir la carga emocional de situaciones incómodas.

En este sentido, el estudio sugiere que la forma en que reaccionamos ante situaciones embarazosas no es trivial y por el contrario, puede influir directamente en nuestro bienestar emocional y en cómo nos perciben los demás.

Reírse de uno mismo como estrategia emocional efectiva

La investigación, publicada en la revista Journal of Personality and Social Psychology, analizó cómo distintas personas enfrentan episodios incómodos en contextos sociales. Frente a estos eventos, se observaron dos respuestas principales: la vergüenza y la risa.

Mientras la vergüenza tiende a generar retraimiento, tensión corporal y una percepción negativa de la propia imagen, la risa —especialmente cuando es espontánea o autocompasiva— permite reinterpretar la situación. Así, lo que inicialmente se vive como un error se transforma en una experiencia compartida y más liviana. En esta línea, reírse de uno mismo no implica minimizar lo ocurrido, sino más bien integrarlo desde una perspectiva menos crítica. Esto reduce la carga emocional del momento y facilita la recuperación psicológica.

Impacto social de la risa en situaciones incómodas

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio apunta al efecto interpersonal de la risa, ya que las personas que responden con humor ante situaciones embarazosas tienden a generar mayor empatía en su entorno.

Esto ocurre porque la risa actúa como una señal social que descomprime la tensión. En lugar de incomodar al grupo, permite que los demás se relajen y conecten con la experiencia desde un lugar más humano y cercano.

Por el contrario, cuando predomina la vergüenza, el entorno puede percibir incomodidad sostenida, lo que refuerza la sensación de error y dificulta la interacción posterior. En esta línea, aunque pueda parecer un recurso menor, la risa cumple una función reguladora clave en la vida diaria. No se trata de evitar emociones negativas, sino de gestionarlas de manera más adaptativa.

En este contexto, adoptar una actitud más flexible frente a los errores cotidianos puede contribuir a reducir el estrés social, mejorar la autoestima y fortalecer las relaciones interpersonales. Además, permite disminuir la autoexigencia excesiva, un factor cada vez más presente en contextos laborales y personales.

Asimismo, la evidencia sugiere que normalizar la imperfección, en lugar de ocultarla, favorece una relación más saludable con uno mismo y con los demás.

El tipo de error sí importa

En general, los participantes del estudio consideraron que quienes se reían de sus pequeños errores eran más cálidos, competentes y auténticos que quienes se mostraban avergonzados. Según los investigadores, las personas que observaban las situaciones tendían a pensar que quienes mostraban vergüenza se sentían más avergonzados de lo que la situación justificaba, mientras que reírse indicaba que reconocían que el error era menor.

Sin embargo, había una condición: el error debía ser inofensivo. En un experimento, se describió a una persona que tropezó accidentalmente y se rompió el brazo; en otro, la persona tropezó y derribó a un compañero, rompiéndole también el brazo. En ambos casos, se consideró que la persona que se rió de sí misma tenía un comportamiento inapropiado.

Qué nos dice este hallazgo sobre nuestra vida diaria

Este estudio no propone eliminar la vergüenza, ya que sigue siendo una emoción relevante en términos sociales. Sin embargo, sí invita a cuestionar su predominio frente a otras respuestas más funcionales.

En la práctica, incorporar el humor en situaciones incómodas puede ser una herramienta concreta para enfrentar la vida cotidiana con mayor equilibrio emocional. Esto resulta especialmente relevante en entornos donde la exposición social es constante, como el trabajo, la educación o incluso las redes sociales.


Este artículo se ha basado en una investigación publicada por la American Psychological Association (APA).

La información publicada es de carácter orientativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.


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