Este sábado 4 de abril, a las 24:00 horas, los relojes deberán retrasarse una hora en gran parte del país. Aunque el ajuste suele percibirse como más llevadero que el cambio de primavera, especialistas advierten que igualmente puede alterar el sueño, el estado de ánimo y la adaptación a las rutinas diarias.

Este sábado 4 de abril de 2026, a las 24:00 horas, en Chile continental los relojes deberán atrasarse una hora, pasando al huso horario UTC-4, es decir, deberán retrasarse en 1 hora, quedando en las 23:00 hrs. En tanto, en Chile insular occidental, incluyendo Isla de Pascua e Isla Salas y Gómez, el ajuste será a las 22:00 horas locales. En cambio, las regiones de Aysén y de Magallanes y de la Antártica Chilena mantendrán su horario actual en UTC-3.
Aunque muchas personas celebran este cambio porque implica “ganar” una hora de sueño, el ajuste no siempre pasa inadvertido para el cuerpo. La razón es simple: el sueño y la vigilia no dependen solo del reloj, sino también del ritmo circadiano, es decir, del sistema biológico que regula cuándo sentimos sueño y cuándo estamos más alertas. La American Academy of Sleep Medicine y especialistas en medicina del sueño han insistido en que la exposición a la luz de la mañana es una de las señales más importantes para sincronizar ese reloj interno.
Cambio más positivo que el de verano
En términos generales, el cambio de otoño suele ser menos agresivo que el de primavera, porque no implica perder una hora de sueño. De hecho, expertos de University of Utah Health señalan que esta transición tiende a interrumpir menos el descanso y que muchas personas incluso duermen algo más durante los primeros días. Sin embargo, eso no significa que no pueda generar efectos en la rutina, especialmente cuando se combina con menos luz al final del día, horarios exigentes o tendencia previa a dormir mal.
Uno de los primeros efectos puede verse en el sueño. Algunas personas se duermen antes, otras despiertan más temprano de lo habitual y algunas sienten somnolencia vespertina. Esto ocurre porque, aunque el reloj cambie de inmediato, el organismo necesita un breve proceso de adaptación. La evidencia disponible indica que sostener una rutina regular de sueño y reforzar la exposición a luz natural por la mañana facilita este ajuste.
Sostener una rutina regular de sueño y reforzar la exposición a luz natural por la mañana facilita este ajuste.
Impacto según ocupación
En trabajadores y trabajadoras, el cambio puede sentirse como una baja transitoria en la concentración, especialmente durante las primeras jornadas laborales de la semana siguiente. Esto es más relevante en quienes ya presentan déficit de sueño, turnos variables o alta carga mental. En esta línea, las recomendaciones más repetidas por expertos en sueño son mantener horarios estables, evitar trasnochar el fin de semana y no intentar “aprovechar” la hora extra desordenando la rutina.
En estudiantes, el efecto suele estar más ligado a la regularidad del descanso que al cambio en sí mismo. Niños, adolescentes y universitarios que ya venían acostándose tarde pueden sentir mayor somnolencia en la tarde o más dificultad para sostener horarios consistentes. En adolescentes, esto es especialmente importante porque la biología del sueño en la pubertad ya tiende a retrasar naturalmente la hora de dormir y despertar. Por eso, los especialistas recomiendan reforzar la luz de la mañana, limitar pantallas en la noche y mantener una hora fija de despertar.
En niños y niñas pequeños, lo más útil suele ser la anticipación. Las rutinas predecibles ayudan a que el cambio sea casi imperceptible. La literatura de sueño infantil insiste en que los ajustes de horario funcionan mejor cuando son graduales, con cambios de 15 minutos en la hora de dormir y despertar, además de una rutina nocturna estable y sin pantallas cerca del sueño.
También hay un componente emocional que no conviene subestimar. Con la hora de invierno, oscurece antes, y ese cambio en la luminosidad puede influir en el ánimo, la energía subjetiva y la motivación, sobre todo en personas sensibles a la reducción de luz natural. University of Utah Health advierte que esta etapa puede coincidir con menor energía y, en algunos casos, con síntomas de depresión estacional, por lo que conviene observar cambios persistentes en el estado de ánimo.
También puedes leer:
La importancia de la higiene del sueño
Para llevar mejor este cambio, lo más recomendable es actuar con simpleza y constancia. Conviene dormir bien la noche previa, mantener la hora habitual de levantarse según el nuevo reloj, exponerse a luz natural temprano y evitar cafeína o pantallas muy cerca de la hora de dormir. En otras palabras, más que hacer grandes modificaciones, lo importante es proteger el ritmo diario. Esa regularidad es uno de los factores más asociados a un mejor descanso, lo que se denomina «higiene del sueño».
En definitiva, el cambio de hora de este sábado no debiera generar un impacto severo en la mayoría de las personas, pero sí puede desordenar temporalmente el sueño y la rutina si ya existe cansancio acumulado o hábitos irregulares. La buena noticia es que, con medidas simples, la adaptación suele ser rápida.
Este artículo se ha basado en información de:
- Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile
- Hora Oficial de Chile
- Ministerio de Energía
- University of Utah Health
- American Academy of Sleep Medicine
- Sleep Foundation
La información publicada es de carácter orientativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.



