
El Instituto de Salud Pública (ISP) emitió una nota informativa sobre el uso de autobronceantes tópicos, productos cosméticos utilizados para obtener un efecto de bronceado temporal sin exposición directa al sol ni a fuentes artificiales de radiación ultravioleta.
Aunque estos productos suelen ser considerados una alternativa más segura frente a la exposición solar o las camas solares, el ISP advirtió que su uso puede asociarse a efectos adversos en la piel, especialmente cuando se aplican de manera inadecuada, sobre piel sensible, lesionada, recién depilada o mediante formatos en aerosol.
Los autobronceantes actúan principalmente gracias a un ingrediente llamado dihidroxiacetona, conocido como DHA. Este compuesto reacciona con proteínas de la capa más superficial de la piel y genera una coloración marrón transitoria. A diferencia del bronceado natural producido por exposición al sol, este color no corresponde a melanina ni implica protección frente a la radiación ultravioleta.
Cómo funcionan los autobronceantes
Según explica el ISP, la DHA reacciona con aminoácidos presentes en el estrato córneo, la capa más externa de la piel, mediante un proceso químico conocido como reacción de Maillard. Esto produce compuestos pigmentados llamados melanoidinas, responsables del tono bronceado temporal.
El efecto suele comenzar entre 2 y 6 horas después de la aplicación, alcanza su máxima intensidad entre las 24 y 72 horas, y luego desaparece gradualmente con la exfoliación y renovación natural de la piel.
La intensidad y uniformidad del resultado puede variar según el tipo de piel, su hidratación, grosor, color natural, concentración del producto y tiempo de exposición. Las zonas más secas, como codos, rodillas o pliegues, pueden absorber más producto y quedar con una coloración más intensa o irregular.
Irritación, manchas y dermatitis
Uno de los riesgos descritos por la autoridad sanitaria es la irritación cutánea. Esta puede manifestarse con enrojecimiento, picazón, ardor o descamación. En algunas personas también puede aparecer dermatitis de contacto, ya sea por la DHA o por otros ingredientes presentes en las fórmulas, como fragancias o conservantes.
El riesgo aumenta si el producto se aplica sobre piel recién exfoliada, depilada, con heridas, irritada o tratada con ácidos, retinoides o productos como ácido glicólico.
El ISP también advierte que la inflamación de la piel puede desencadenar hiperpigmentación postinflamatoria, es decir, la aparición de manchas más oscuras después de una irritación. Este problema puede ser más frecuente en personas con piel sensible o con condiciones cutáneas previas, como melasma.
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Cuidado con los formatos en aerosol
La nota informativa también pone atención en los productos aplicados en aerosol o mediante “spray tan”, técnica usada en algunos centros estéticos y cabinas de bronceado.
En estos casos, el riesgo principal no está solo en la piel, sino también en la posible inhalación del producto o el contacto con ojos, labios y mucosas. En este sentido, el ISP reitera la preocupación de organismos regulatorios internacionales, como la FDA de Estados Unidos, debido a que al aplicar DHA en forma de aerosol o bruma corporal puede ser difícil evitar la exposición de zonas sensibles.
Por eso, si una persona decide usar este tipo de procedimientos, debe verificar que los productos cuenten con autorización sanitaria vigente y asegurar medidas de protección adecuadas para ojos, labios, mucosas y vías respiratorias.
El autobronceante no protege del sol
Uno de los mensajes más importantes del ISP es que los autobronceantes no reemplazan la fotoprotección. El tono bronceado que producen no contiene filtro UV ni protege frente a quemaduras solares, fotoenvejecimiento o daño por radiación ultravioleta.
Esto es especialmente relevante porque algunas personas pueden sentir una falsa sensación de protección al verse bronceadas. Sin embargo, la piel sigue necesitando protector solar, ropa adecuada, sombra y horarios prudentes de exposición.
El uso de autobronceantes tampoco elimina la necesidad de revisar lunares, manchas nuevas o lesiones que cambian de forma, color o tamaño. Cualquier cambio sospechoso en la piel debe ser evaluado por un profesional de salud.
Cuándo suspender su uso
Si aparecen signos de irritación, hipersensibilidad, cambios pigmentarios, ardor persistente, dermatitis o molestias respiratorias tras el uso de autobronceantes, la recomendación es suspender el producto y consultar si los síntomas no ceden o empeoran.
Además, el ISP llamó a la población a notificar sospechas de reacciones adversas asociadas al uso de cosméticos a través de su plataforma de cosmetovigilancia. Esta información ayuda a fortalecer la vigilancia sanitaria y prevenir riesgos en la población.
- Este artículo se basó en la nota informativa ID1149778, del Instituto de Salud Pública de Chile, emitida el 19 de junio de 2026.
La información publicada es de carácter orientativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.








