
El uso simultáneo de múltiples fármacos es frecuente en adultos mayores. Sin embargo, sin una adecuada supervisión, puede aumentar el riesgo de efectos adversos, caídas y hospitalizaciones evitables.
El uso de medicamentos forma parte habitual del cuidado de la salud en personas mayores, especialmente cuando existen enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes o artrosis. No obstante, cuando este uso se vuelve simultáneo y sostenido en el tiempo, puede aparecer un fenómeno conocido como polifarmacia, que implica riesgos relevantes si no es adecuadamente supervisado.
En este contexto, organismos como la Organización Mundial de la Salud han advertido sobre la necesidad de promover un uso seguro y racional de los medicamentos en la población mayor, considerando que los beneficios de los tratamientos deben evaluarse siempre en relación con sus posibles efectos adversos.
Qué se entiende por polifarmacia y por qué ocurre
Se habla de polifarmacia cuando una persona consume cinco o más medicamentos de forma simultánea, ya sean prescritos por distintos profesionales o adquiridos de manera autónoma. Generalmente este escenario responde a la necesidad de tratar múltiples condiciones de salud. Sin embargo, el problema surge cuando no existe una revisión integral de las combinaciones, dosis y posibles interacciones entre fármacos.
Asimismo, se debe considerara que el envejecimiento conlleva cambios fisiológicos que afectan la forma en que el organismo procesa los medicamentos. Por ejemplo, pueden alterarse la absorción, distribución y eliminación de los fármacos, lo que aumenta la sensibilidad a sus efectos.
En consecuencia, una misma dosis que resulta adecuada en una persona más joven puede generar efectos no deseados en un adulto mayor.
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Riesgos asociados al uso de múltiples medicamentos
El uso simultáneo de varios fármacos puede generar una serie de efectos que impactan directamente la calidad de vida. Entre los más frecuentes se encuentran:
- Mayor riesgo de caídas
- Mareos, somnolencia o confusión
- Interacciones entre medicamentos
- Dificultades para seguir correctamente los tratamientos
- Aumento del riesgo de hospitalización
Además, es importante considerar que muchas veces estas manifestaciones se interpretan como parte del envejecimiento, lo que puede retrasar su identificación. En esta línea, estudios clínicos han demostrado que una proporción significativa de hospitalizaciones en adultos mayores está relacionada con eventos adversos por medicamentos, muchos de ellos prevenibles mediante una adecuada supervisión.
Un problema silencioso que puede pasar desapercibido
Uno de los principales desafíos de la polifarmacia es que sus efectos no siempre son evidentes. Por ejemplo, síntomas como el cansancio, la pérdida de equilibrio o los cambios cognitivos pueden atribuirse erróneamente a la edad, cuando en realidad están relacionados con la combinación de medicamentos.
Asimismo, cuando distintos especialistas indican tratamientos sin una coordinación adecuada, aumenta el riesgo de duplicidades o interacciones que pueden afectar la seguridad del paciente. Por lo tanto, la polifarmacia no es solo un problema farmacológico, sino también un desafío en la coordinación del cuidado de salud.
En consecuencia, la revisión periódica de los tratamientos es una medida fundamental para reducir riesgos y en resumen, se recomienda realizarla cuando:
- Se incorporan nuevos medicamentos
- Existen caídas, mareos o cambios en el estado cognitivo
- Han ocurrido hospitalizaciones recientes
- Se reciben indicaciones de distintos especialistas
Si se identifican estas situaciones, se hace necesario considerar que la revisión no debe ser ocasional, sino parte del seguimiento habitual. Idealmente, este proceso debe ser realizado por un profesional de la salud con enfoque geriátrico, quien pueda evaluar de manera integral la situación del paciente.
Optimizar no significa suspender
Un aspecto clave es comprender que revisar los medicamentos no implica necesariamente reducirlos o eliminarlos de forma indiscriminada, sino que el objetivo es optimizar su uso. Esto puede incluir ajustar dosis, eliminar duplicidades, sustituir fármacos por alternativas más seguras o simplificar esquemas terapéuticos.
En consecuencia, una adecuada revisión permite mantener los beneficios de los tratamientos, disminuyendo al mismo tiempo sus riesgos.
En el cuidado de las personas mayores, la prioridad no es solo tratar enfermedades, sino también preservar la funcionalidad y la calidad de vida. En este sentido, el uso adecuado de medicamentos es una herramienta clave, pero requiere un enfoque cuidadoso y personalizado.
Este artículo se redactó en base a información de la Organización Mundial de la Salud, del Ministerio de Salud de Chile y de la American Geriatrics Society (criterios Beers).
La información publicada es de carácter orientativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.



