
La ministra de Salud, May Chomali, abordó los principales desafíos que enfrenta actualmente el sistema sanitario chileno, entre ellos el déficit presupuestario estructural del sector, el creciente costo de los tratamientos de alto valor y la necesidad de mejorar la eficiencia del gasto sin reducir las prestaciones disponibles para los pacientes.
En entrevista en el programa Ahora Es Cuando de Radio Infinita, la secretaria de Estado explicó que uno de los focos de su gestión será avanzar gradualmente hacia un equilibrio entre el presupuesto disponible y el gasto efectivo del sistema de salud.
Uno de los puntos más complejos es la situación de la Ley Ricarte Soto, mecanismo que entrega protección financiera para determinados diagnósticos y tratamientos de alto costo. Al respecto señaló: “Tenemos un déficit estructural y lo que estamos tratando es ir aumentando este presupuesto para llegar aquí al 2030 igualando el presupuesto al gasto”, explicó la ministra durante la conversación.
Según señaló, la estrategia contempla incrementar progresivamente los recursos disponibles y, al mismo tiempo, buscar espacios de ahorro y mejores condiciones de compra dentro del sistema sanitario.
Ley Ricarte Soto enfrenta una fuerte presión presupuestaria
La ministra reconoció que el financiamiento destinado actualmente a la Ley Ricarte Soto se encuentra considerablemente por debajo del gasto real asociado a los tratamientos cubiertos. “Nosotros con la Ley Ricarte Soto estamos sobregirados. Es decir, el presupuesto que tenemos para la ley es casi un tercio de lo que estamos gastando en medicamentos para los pacientes que están incorporados en la ley”, señaló la Secrataria de Estado.
La Ley Ricarte Soto entrega protección financiera para diagnósticos y tratamientos de alto costo definidos por el sistema, permitiendo que determinadas terapias puedan ser financiadas sin que su valor recaiga directamente sobre las personas beneficiarias.
El aumento de tratamientos disponibles, la incorporación de nuevas tecnologías sanitarias y los altos precios que pueden alcanzar algunos medicamentos generan una presión creciente sobre este tipo de mecanismos de cobertura. En este sentido, Chomali advirtió que esta situación probablemente continuará profundizándose en los próximos años, debido al desarrollo de nuevas terapias y a una mayor demanda por incorporarlas al sistema.
Negociaciones con la industria para reducir costos
Frente a este escenario, el Ministerio de Saludestá evaluando distintas estrategias destinadas a contener el gasto farmacéutico. Entre ellas, la ministra mencionó mecanismos relacionados con biodisponibilidad e intercambiabilidad de medicamentos, además de acuerdos de riesgo compartido con la industria farmacéutica.
Este último tipo de mecanismos permite establecer negociaciones en las que el precio o financiamiento de determinados tratamientos puede vincularse a condiciones previamente acordadas, buscando disminuir el impacto presupuestario de medicamentos de alto costo.
“Sabemos que va a ser cada día más frecuente en términos de esa presión y tenemos que prepararnos para ello”, afirmó Chomali.
La autoridad también indicó que el Ministerio está buscando reducir gastos en aquellas áreas donde existen alternativas más eficientes, mencionando como ejemplo la incorporación de vacunas con mayor cobertura y menor costo.
El desafío de mejorar el gasto sin limitar prestaciones
La discusión sobre el financiamiento sanitario se produce en un escenario en que el sistema público debe responder simultáneamente a listas de espera, envejecimiento poblacional, enfermedades crónicas, nuevas tecnologías médicas y tratamientos cada vez más especializados.
La ministra planteó que el objetivo es avanzar hacia una mayor eficiencia del sistema y mejorar la forma en que se utilizan los recursos disponibles.
Esta orientación coincide con otros planteamientos que el Ministerio de Salud ha realizado durante los últimos meses respecto de la necesidad de revisar procesos, fortalecer la prevención y aumentar la capacidad resolutiva de la red asistencial.
Lee También:
Sarampión mantiene en alerta a las autoridades sanitarias
La ministra abordó también la situación del sarampión y la importancia de mantener altas coberturas de vacunación.
Cabe señalar que Chile no registra transmisión autóctona sostenida de sarampión desde 1993. Sin embargo, la presencia de brotes en otros países y la disminución de las coberturas de vacunación han llevado al Ministerio de Salud a reforzar las medidas preventivas durante este año.
El Minsal informó en julio que más de 140 mil niños y niñas menores de seis años presentaban su esquema de vacunación contra sarampión, rubéola y paperas incompleto o no contaban con las dosis correspondientes.
Ante este escenario, el Ministerio puso en marcha la campaña “Chile contra el sarampión”, que incluye búsqueda activa de niños con esquemas pendientes y contacto directo con sus padres, madres o cuidadores.
Por qué preocupa una eventual reintroducción del sarampión
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que puede provocar fiebre, tos, congestión nasal, conjuntivitis y posteriormente una erupción característica en la piel.
Aunque muchas personas evolucionan favorablemente, la enfermedad puede generar complicaciones, especialmente en niños pequeños, personas con sistemas inmunitarios debilitados y otros grupos vulnerables.
En Chile se utiliza la vacuna SRP, que protege frente al sarampión, la rubéola y las paperas y forma parte del Programa Nacional de Inmunizaciones.
El hecho de que Chile haya eliminado la transmisión endémica no impide que puedan ingresar casos desde otros países. Cuando existen grupos con coberturas insuficientes, aumenta la posibilidad de que un caso importado genere cadenas de transmisión.
Por esta razón, las autoridades sanitarias han insistido en revisar los esquemas de vacunación de niños y niñas y completar las dosis pendientes.
Un sistema bajo presión que debe anticiparse
Las declaraciones de la ministra muestran que buena parte de los desafíos sanitarios de los próximos años estarán marcados por la necesidad de responder a una demanda creciente de tratamientos y nuevas tecnologías mientras se intenta contener los costos y fortalecer la prevención.
La Ley Ricarte Soto representa uno de los ejemplos más evidentes de esta presión, debido al elevado costo de algunos medicamentos (pueden alcanzar miles de millones de pesos para un solo tratamiento) y al aumento de las necesidades de cobertura.
Al mismo tiempo, situaciones como el riesgo de reintroducción del sarampión muestran que algunas de las intervenciones sanitarias más relevantes siguen dependiendo de medidas preventivas conocidas y disponibles, como mantener completos los esquemas de vacunación.
La información publicada es de carácter orientativo y no reemplaza la consulta, diagnóstico o tratamiento indicado por un profesional de la salud.
Fuentes utilizadas en este artículo:
- Radio Infinita. Entrevista de Juan Manuel Astorga a la ministra de Salud, May Chomali.
- Ministerio de Salud de Chile. Campaña “Chile contra el sarampión” y estrategia de búsqueda activa de niños con esquemas de vacunación pendientes.







