
Los párpados, las vías lagrimales y la zona que rodea los ojos cumplen funciones esenciales para la salud visual. Además de proteger la superficie ocular, permiten una correcta lubricación, participan en la expresión facial y pueden influir directamente en actividades cotidianas como leer, conducir, ver TV o trabajar frente a una pantalla.
Aunque muchas personas asocian la oculoplastía con procedimientos estéticos, esta subespecialidad de la oftalmología aborda un campo mucho más amplio que incluye el diagnóstico y tratamiento de alteraciones de los párpados, la órbita, la vía lagrimal y la región periocular, con impacto funcional, reconstructivo y también estético.
En esta edición de Conversaciones Salud al Día, el Dr. Gonzalo Matus, oftalmólogo especialista en oculoplastía de Clínica Oftalmológica Pasteur, explica cuándo consultar, qué señales no conviene normalizar y por qué los resultados naturales deben partir siempre desde la salud ocular.
“La prioridad siempre es la salud ocular y la funcionalidad”
El Dr. Matus resume su trayectoria como una dedicación al diagnóstico y tratamiento de enfermedades que afectan los párpados, la órbita y las vías lagrimales. Su trabajo, señala, combina aspectos funcionales, reconstructivos y estéticos, siempre con el objetivo de preservar la salud visual y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
“La oftalmología es una especialidad que permite generar un impacto muy concreto en la vida de las personas, y eso ha sido una motivación permanente en mi trayectoria”, afirma.
Su interés por la oculoplastía nació precisamente de esa combinación porque a diferencia de otras áreas más acotadas, esta subespecialidad integra precisión quirúrgica, manejo de estructuras delicadas y la posibilidad de corregir problemas que afectan tanto la visión como la apariencia.
“Me atrajo el hecho de que la oculoplastía integra distintas dimensiones de la medicina. No solo aborda la salud ocular, sino también aspectos reconstructivos, funcionales y estéticos. Es una especialidad muy diversa, donde podemos tratar desde una obstrucción lagrimal o un párpado caído hasta tumores perioculares o enfermedades orbitarias complejas”, explica.
Qué es la oculoplastía
Según el especialista, la oculoplastía es una subespecialidad de la oftalmología encargada del diagnóstico y tratamiento de enfermedades que afectan los tejidos que rodean el ojo. Esto incluye los párpados, la órbita, las vías lagrimales y la región periocular.
Su objetivo es preservar la salud ocular, mejorar la función visual y, cuando corresponde, corregir alteraciones estéticas. Por eso, reducirla únicamente a cirugía estética es una mirada incompleta.
“Una parte muy importante de la especialidad está relacionada con la salud visual. Tratamos obstrucciones lagrimales, alteraciones de la posición de los párpados, tumores, traumatismos orbitarios y enfermedades inflamatorias. La estética es solo una de las áreas de la oculoplastía, pero su alcance es mucho más amplio”, señala.
Cuándo consultar
Hay señales que deberían motivar una evaluación con un especialista en oculoplastía. Entre ellas, el Dr. Matus menciona la caída de los párpados, exceso de piel palpebral, lagrimeo persistente, irritación ocular constante, infecciones recurrentes, lesiones o tumores en los párpados, ojos saltones o cambios en la posición de los ojos. También recomienda consultar después de traumatismos faciales que comprometan la zona ocular.
El punto clave, advierte, es no normalizar molestias que pueden parecer menores porque un problema en los párpados deja de ser solo estético cuando comienza a afectar la visión, la superficie ocular o la vida diaria.
“Cuando el párpado cae al punto de reducir el campo visual, cuando existe irritación permanente, lagrimeo constante o dificultad para realizar actividades cotidianas como leer o conducir. También cuando altera el cierre normal de los ojos y compromete la salud de la superficie ocular”, explica el especialista.
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Blefaroplastía funcional y estética
La blefaroplastía es uno de los procedimientos más conocidos dentro de esta área. Consiste en corregir exceso de piel u otros cambios en los párpados, pero no siempre responde al mismo objetivo.
«Tiene una indicación funcional cuando el exceso de piel o la caída del párpado afectan el campo visual o generan molestias importantes. En otros casos, la motivación principal es estética, relacionada con bolsas de grasa, apariencia de cansancio o signos de envejecimiento. Muchas veces ambos componentes están presentes simultáneamente», señala el oftalmólogo.
Por eso, una evaluación adecuada debe distinguir si existe compromiso visual, molestias funcionales o una motivación principalmente estética. En todos los casos, el criterio médico es fundamental.
Envejecimiento de la zona periocular
Con el paso de los años, la zona que rodea los ojos experimenta cambios naturales. La piel pierde elasticidad, aparecen bolsas grasas, los músculos se debilitan y los tejidos tienden a descender. Estos cambios pueden generar párpados pesados, apariencia de cansancio y modificaciones en la expresión facial. Sin embargo, no todos estos signos requieren tratamiento.
“Son cambios naturales, sin embargo, cuando el exceso de piel comienza a interferir con la visión, aparece irritación, lagrimeo o molestias funcionales, es recomendable consultar para evaluar alternativas de tratamiento”, indica el Dr. Matus. Agrega que hoy existen alternativas para tratar estos cambios de manera segura y conservadora, siempre respetando la anatomía y la expresión propia de cada paciente.
Resultados naturales
Uno de los conceptos más repetidos en medicina estética y cirugía facial es el de “resultado natural”. Para el Dr. Matus, en oculoplastía esto tiene un sentido clínico relacionado con no transformar el rostro, sino recuperar la funcionalidad y una apariencia descansada.
“Significa respetar la anatomía y la expresión propia de cada persona. El objetivo no es transformar el rostro, sino recuperar una apariencia descansada, armónica y coherente con la identidad del paciente. Las técnicas actuales permiten lograr resultados discretos y equilibrados”, afirma. En esa línea, sostiene que la estética debe ser consecuencia de un tratamiento bien indicado y bien realizado.
“La prioridad siempre es la salud ocular y la funcionalidad. La estética debe ser una consecuencia de un tratamiento bien realizado y respetuoso de la anatomía del paciente. Buscamos resultados armónicos y naturales, preservando la expresión facial y evitando cambios artificiales. El objetivo es que la persona se vea descansada y saludable, no diferente”, afirma.

Lagrimeo persistente y vía lagrimal
El lagrimeo frecuente puede tener distintas causas, por ejemplo, irritación ocular, ojo seco o factores ambientales, pero también puede deberse a una alteración en el sistema encargado de drenar las lágrimas.
“Cuando el sistema encargado de drenar las lágrimas no funciona correctamente, estas se acumulan y producen lagrimeo constante. Si no se trata, pueden aparecer infecciones recurrentes, inflamación y molestias que afectan significativamente la calidad de vida del paciente”, explica.
Por eso, cuando el lagrimeo persiste, se repite o se asocia a infecciones, no debería considerarse solo una incomodidad pasajera, sino como un signo que requiere ser evaluado por un especialista.
Lesiones en párpados y cáncer de piel
La zona periocular también puede verse afectada por lesiones cutáneas o cánceres de piel. En estos casos, el manejo debe considerar tanto la eliminación de la lesión como la preservación de la función del párpado.
“Los párpados cumplen funciones esenciales para proteger la superficie ocular. El tratamiento debe asegurar la eliminación completa de la lesión, pero también preservar la anatomía y la funcionalidad del párpado. Un manejo inadecuado puede afectar la lubricación, el cierre ocular y, en consecuencia, la salud visual”, advierte el Dr. Matus.
Este punto es especialmente relevante porque los párpados son estructuras delicadas que participan en la protección del ojo, la distribución de la lágrima y el cierre ocular.
Pantallas, sequedad ocular y nuevos pacientes
El uso intensivo de pantallas también ha modificado las consultas oftalmológicas. Computadores, celulares y tablets reducen la frecuencia del parpadeo, lo que favorece la evaporación de la lágrima y aumenta síntomas de sequedad ocular, irritación y cansancio visual.
“Cuando utilizamos computadores, celulares o tablets, la frecuencia de parpadeo disminuye considerablemente. Esto favorece la evaporación de la lágrima y aumenta síntomas como sequedad ocular, irritación y sensación de cansancio visual”, explica el Dr. Matus.
El especialista también observa un cambio posterior a la pandemia. Las videollamadas hicieron que muchas personas comenzaran a observar con mayor detalle su propia imagen, aumentando la preocupación por la apariencia de la mirada. Sin embargo, recalca que toda evaluación debe ir más allá de lo estético y considerar síntomas, función visual, superficie ocular y expectativas reales.
Educación antes de cualquier procedimiento
Antes de indicar un tratamiento, el Dr. Matus considera fundamental educar al paciente y esto implica explicar el diagnóstico, las alternativas disponibles, los beneficios esperados y las limitaciones de cada procedimiento.
“Un paciente bien informado toma mejores decisiones y tiene expectativas más realistas respecto de los resultados”, afirma.
Esta educación también permite evitar falsas expectativas, ya que una cirugía de párpados no busca borrar todos los signos de envejecimiento ni cambiar la identidad facial. El objetivo es corregir alteraciones específicas con criterios de seguridad, funcionalidad y armonía.
“No normalizar esos síntomas”
Para quienes tienen párpados pesados, lagrimeo persistente, irritación o una mirada permanentemente cansada, la recomendación del especialista es consultar puede marcar una diferencia.
“Le diría que no normalice esos síntomas. Muchas veces las personas piensan que son cambios inevitables de la edad o simples molestias estéticas, cuando en realidad pueden existir alteraciones funcionales que tienen tratamiento. Una evaluación oportuna permite identificar la causa del problema y ofrecer soluciones que mejoran tanto la salud visual como la calidad de vida”, concluye.
La oculoplastía muestra que la salud visual no termina en el globo ocular, ya que los párpados, las vías lagrimales, la órbita y los tejidos que rodean los ojos también cumplen funciones esenciales. Cuando fallan, se puede afectar la visión, la comodidad, la expresión facial y la vida cotidiana.
La información de este artículo se basó en una entrevista realizada al Dr. Gonzalo Matus
La información publicada es de carácter orientativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.







