Alerta de redes sociales: TikTok lidera la desinformación en salud mental según estudio científico

Un análisis de 27 estudios advierte que hasta un 56 % del contenido sobre salud mental en redes sociales puede ser incorrecto. Especialistas llaman a reforzar la generación de información basada en evidencia y mejorar la alfabetización digital.

Persona usando redes sociales en contexto de información sobre salud mental
Estudio advierte altos niveles de desinformación en contenidos de salud mental en redes sociales.

Las redes sociales se han convertido en una de las principales fuentes de información en salud mental, especialmente entre jóvenes. Sin embargo, una investigación denominada «Quality, reliability and misinformation in mental health and neurodivergence content on social media: a systematic review», publicada en la revista científica SOMER, especializada en redes sociales, advierte que la calidad y confiabilidad de estos contenidos es altamente variable, con niveles preocupantes de desinformación.

El estudio, llevado a cavo por investigadores de la University of East Anglia in England, analizó 27 investigaciones que evaluaron más de 5.000 publicaciones en distintas plataformas, incluyendo TikTok, YouTube, Facebook e Instagram. Los resultados muestran que la presencia de información incorrecta puede alcanzar hasta un 56,9 % en algunos temas, con un promedio cercano al 26 %.

TikTok concentra mayor nivel de desinformación

Uno de los hallazgos más consistentes del estudio es que TikTok presenta un mayor nivel de desinformación en comparación con otras plataformas. Por ejemplo, en contenidos relacionados con trastornos como el TDAH o el autismo, la proporción de información incorrecta puede superar el 40% e incluso alcanzar el 52% en algunos casos.

Este fenómeno se explica, en parte, por el funcionamiento de los algoritmos, que priorizan contenidos altamente atractivos o virales por sobre aquellos basados en evidencia científica. Asimismo, estos sistemas tienden a reforzar creencias previas de los usuarios, generando lo que se conoce como “cámaras de eco”, donde circulan versiones simplificadas o erróneas de temas complejos.

No toda la información es igual de confiable

El estudio también muestra que la calidad del contenido depende en gran medida de quién lo produce. En general, el material generado por profesionales de la salud tiende a ser más confiable que aquel elaborado por usuarios sin formación médica. Sin embargo, la investigación advierte que incluso contenidos aparentemente correctos pueden ser incompletos o poco rigurosos, lo que afecta su utilidad para la toma de decisiones en salud.

En este contexto, los investigadores señalan que la confiabilidad de la información en plataformas como YouTube puede variar desde niveles bajos hasta moderados, dependiendo del tema y del origen del contenido.

Riesgos concretos para la salud

La desinformación en salud mental no es solo un problema teórico, ya que, según el estudio, puede tener consecuencias directas en la vida de las personas. Entre los principales riesgos se encuentran:

  • Retraso en la búsqueda de ayuda profesional
  • Uso de tratamientos sin evidencia científica
  • Aumento del estigma hacia trastornos mentales
  • Autodiagnósticos erróneos, especialmente en jóvenes

En particular, se ha observado un aumento en personas que se identifican con diagnósticos basados en contenido visto en redes sociales, lo que podría derivar en intervenciones inadecuadas o tardías.

Un desafío para la salud pública

Los autores del estudio concluyen que existe una necesidad urgente de mejorar la calidad de la información en salud mental disponible en redes sociales. En este sentido, proponen que tanto instituciones como profesionales de la salud participen activamente en la generación de contenido confiable, con un enfoque accesible y basado en evidencia.

Asimismo, plantean la importancia de fortalecer la moderación de contenidos en plataformas digitales y avanzar hacia estándares más claros para definir y evaluar la desinformación en salud.


Este artículo se basa en la investigación publicada en Journal of Social Media Research (SOMER) y en la información sobre el estudio disponible en la University of East Anglia, de Inglaterra.

La información publicada es de carácter orientativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.

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