Guía de la OMS sobre medicamentos GLP-1 para tratar la obesidad

Profesional de salud revisando una guía clínica sobre medicamentos GLP-1, obesidad y uso supervisado de semaglutida
La OMS publicó su primera guía global sobre medicamentos GLP-1 para el tratamiento de la obesidad en adultos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó su primera guía global sobre el uso de medicamentos GLP-1 para el tratamiento de la obesidad en adultos, en un contexto de creciente interés por fármacos como semaglutida, liraglutida y tirzepatida.

La guía busca orientar a los países sobre cómo incorporar estas terapias de manera segura, equitativa y adecuada dentro de programas de atención crónica de la obesidad. Con el documento se refuerza la idea de que los medicamentos GLP-1 pueden ser una herramienta útil para ciertos adultos con obesidad, pero deben usarse como parte de un abordaje integral, con acompañamiento profesional, cambios de estilo de vida, seguimiento clínico y políticas públicas que reduzcan las barreras de acceso.

La OMS define la obesidad en adultos como un índice de masa corporal igual o superior a 30 kg/m² y la reconoce como una enfermedad crónica, compleja, progresiva y recurrente, influida por factores biológicos, sociales, ambientales y comerciales. No se trata solo de una conducta individual ni de una cuestión estética.

Una recomendación condicional

La guía establece una recomendación condicional a favor del uso de agonistas del receptor GLP-1 o agonistas duales GIP/GLP-1 como tratamiento de largo plazo en adultos con obesidad.

La recomendación es condicional porque, aunque la evidencia muestra beneficios relevantes, aún existen dudas sobre efectos a largo plazo, mantención de resultados, suspensión del tratamiento, costos, preparación de los sistemas de salud y posibles desigualdades en el acceso.

La OMS evaluó evidencia sobre liraglutida, semaglutida y tirzepatida. En el caso de semaglutida, el equipo de trabajo de la guía consideró que sus efectos deseables eran moderados a grandes y que los efectos indeseables eran pequeños, con un balance general favorable. Sin embargo, la propia guía enfatiza que esto no elimina la necesidad de evaluación médica, seguimiento y vigilancia de eventos adversos.

No es un tratamiento para uso cosmético

Es importante señalar que la guía de la OMS no debe interpretarse como una invitación al uso libre de estos medicamentos para bajar de peso, ya que su foco está puesto en adultos con obesidad y como parte de programas clínicos estructurados para abordar la enfermedad.

Este punto es especialmente relevante en un contexto donde la semaglutida y otros medicamentos GLP-1 han ganado gran presencia en redes sociales, muchas veces asociados a promesas rápidas de pérdida de peso. La OMS, en cambio, insiste en que la obesidad debe ser tratada como una enfermedad crónica que requiere atención continua.

El medicamento por sí solo no resuelve el problema y, de hecho, la guía señala que las personas con obesidad deben recibir consejería sobre alimentación saludable, actividad física y cambios conductuales como parte inicial del tratamiento. Para quienes reciben GLP-1, esa consejería debe ser un primer paso hacia intervenciones más estructuradas.

Qué rol cumplen la alimentación y actividad física

La OMS plantea que los GLP-1 deben incorporarse dentro de modelos de atención multimodal. Esto significa que pueden combinarse con apoyo nutricional, actividad física, terapia conductual intensiva, seguimiento médico y, en algunos casos, otras alternativas terapéuticas.

La guía recuerda que una dieta saludable debe ser adecuada, equilibrada, moderada y diversa. Asimismo, se enfatiza en que en personas con obesidad, puede ser necesario reducir la ingesta energética diaria, pero esto debería ser indicado y monitoreado por profesionales capacitados.

En actividad física, la OMS refuerza que todos los grupos de edad deberían limitar el sedentarismo y aumentar progresivamente la frecuencia, intensidad y duración del movimiento, incluyendo ejercicios de fortalecimiento muscular.

Lo relevante en este sentido es que si una persona recibe semaglutida u otro GLP-1, no debería entender el tratamiento como reemplazo de alimentación saludable, movimiento, sueño adecuado, salud mental y control clínico.

Efectos adversos y seguimiento

La guía señala que los efectos secundarios más frecuentes de los medicamentos GLP-1 son gastrointestinales, como náuseas, vómitos, estreñimiento y diarrea. También menciona que otros eventos menos frecuentes, como enfermedad biliar, pancreatitis aguda, obstrucción intestinal o gastroparesia, siguen bajo evaluación.

Además, la OMS advierte que todavía hay información limitada sobre qué ocurre al suspender estos tratamientos, cómo mantener los resultados y cuál es el impacto de usarlos durante periodos prolongados en condiciones reales.

Por eso, el seguimiento no es opcional. Las personas que usan estos medicamentos necesitan controles periódicos para evaluar respuesta, tolerancia, efectos adversos, adherencia, dosis, objetivos terapéuticos y eventuales cambios en el plan de tratamiento.


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Qué significa para Chile

Para Chile, esta guía es relevante por varias razones. Primero, porque entrega un marco internacional para ordenar la discusión pública sobre semaglutida y otros medicamentos GLP-1. Segundo, porque ayuda a separar el uso médico de la obesidad de su uso cosmético o informal. Tercero, porque instala el desafío de acceso, regulación y seguimiento profesional.

En la práctica, esto significa que una persona no debería iniciar semaglutida u otro GLP-1 por recomendaciones de redes sociales, presión estética o compra informal. Tampoco debería usar medicamentos de procedencia desconocida, sin registro sanitario o sin indicación profesional.

La decisión de iniciar un tratamiento debe considerar diagnóstico, antecedentes médicos, peso, composición corporal, comorbilidades, uso de otros medicamentos, salud mental, riesgo cardiovascular, objetivos realistas y capacidad de seguimiento.

Asimismo, cabe recordar que tras el fin de la patente de Ozempic, – uno de los productos de semaglutida más conocidos- se presentaron varias solicitudes de inscripción ante el ISP para registrar alternativas con este componente en el país.

Productos falsificados y seguridad

La OMS también advierte que la alta demanda global por medicamentos GLP-1 ha favorecido la aparición de productos falsificados o de calidad subestándar. Esto representa un riesgo para la seguridad de los pacientes y para la confianza en los tratamientos.

En un mercado al alza, comprar por internet, redes sociales o canales no autorizados puede exponer a productos adulterados, dosis incorrectas, falta de control de calidad o sustancias distintas a las declaradas.

Por eso, el uso seguro requiere prescripción por profesionales calificados, distribución regulada, educación al paciente, fiscalización sanitaria y cooperación entre autoridades.

Este artículo se basó en la siguientes fuentes de información:

La información publicada es de carácter orientativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.

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