Retinol y retinal: cuál es la diferencia y por qué conviene usarlos con cuidado

Persona aplicando producto de skincare frente a un espejo como referencia a diferencias entre retinol y retinal
Retinol y retinal son retinoides derivados de la vitamina A, pero tienen diferencias en su conversión y tolerancia.

El skincare ha instalado varios ingredientes como si fueran imprescindibles, entre ellos, el retinol aparece con frecuencia en cremas, sérums y rutinas nocturnas, mientras que el retinal ha ganado espacio más recientemente como una alternativa más directa dentro de la familia de los retinoides.

Aunque sus nombres se parecen, no son exactamente lo mismo porque, si bien, ambos derivan de la vitamina A y se utilizan en productos para mejorar textura, tono irregular, líneas finas, fotoenvejecimiento y, en algunos casos, piel con tendencia acneica, su tolerancia y forma de actuar varía dependiendo de varios factores.

La American Academy of Dermatology explica que los retinoides son una familia de productos derivados de la vitamina A usados en la piel. Algunos son de venta libre, como muchos productos con retinol, mientras otros requieren receta médica, como tretinoína, tazaroteno o trifaroteno. También advierte que pueden ser útiles en casos de acné leve, alteraciones leves de pigmentación, textura irregular y líneas finas, pero no son adecuados para todas las personas.

Qué son los retinoides

Los retinoides son compuestos relacionados con la vitamina A que actúan sobre procesos de renovación celular de la piel. En dermatología se usan desde hace décadas, especialmente en acné, fotoenvejecimiento, manchas y algunas alteraciones de la textura cutánea.

DermNet, plataforma especializada en dermatología, señala que los retinoides tópicos pueden utilizarse en acnéleve a moderado, hiperpigmentación postinflamatoria, fotoenvejecimiento y melasma, dependiendo del tipo de retinoide y del caso clínico. No obstante, también advierte que pueden producir sequedad, descamación, irritación y sensibilidad al sol.

En términos simples, el objetivo final con los retinoides es llegar al ácido retinoico, que es la forma activa que interactúa con receptores específicos de la piel. La diferencia entre las distintas presentaciones de productos está en cuántos pasos necesita dar la piel para convertirlos en esa forma activa.

Retinol y retinal no son lo mismo

El retinol es uno de los retinoides cosméticos más conocidos y para actuar en la piel, primero debe convertirse en retinal, también llamado retinaldehído, y luego en ácido retinoico. Esa conversión progresiva ayuda a explicar por qué suele considerarse una opción más gradual, aunque también puede irritar.

El retinal, en cambio, está un paso más cerca del ácido retinoico y por eso suele describirse como una alternativa más directa dentro de los retinoides de uso cosmético. En la práctica, esto no significa automáticamente que sea “mejor” para todas las personas, sino que puede tener una acción más intensa o una tolerancia distinta, según el producto y la piel.

Una revisión científica sobre retinoides describe esta ruta de conversión y explica que el retinol se transforma en retinaldehído y luego en ácido retinoico.

Cuál elegir depende de la piel, no de la moda

Una persona que nunca ha usado retinoides puede tolerar mejor comenzar con productos menos intensos y aumentar la frecuencia de manera progresiva. La American Academy of Dermatology recomienda partir con la fórmula menos intensa posible, usarla en noches alternas al inicio y avanzar lentamente para reducir irritación.

En pieles sensibles, con rosácea, eczema, mucha sequedad o inflamación activa, los retinoides pueden empeorar la irritación. Por eso, en esos casos conviene consultar antes con dermatología, especialmente si ya existen diagnósticos cutáneos o tratamientos en curso.

También hay que considerar que la tolerancia no depende solo del ingrediente. por ejemplo, un producto con baja concentración, buena formulación e hidratantes adecuados puede ser mejor tolerado que uno más fuerte o usado con demasiada frecuencia.



Cómo usarlos con menos riesgo de irritación

Los retinoides suelen incorporarse en la rutina nocturna ya que pueden aumentar la sensibilidad de la piel al sol y, además, porque varios productos se toleran mejor cuando se aplican antes de dormir. La AAD recomienda usarlos de noche y mantener protección solar durante el día, incluyendo sombra, ropa protectora y fotoprotector en la piel expuesta.

Una forma prudente de iniciar es aplicar poca cantidad, evitar zonas muy sensibles como párpados, comisuras de la nariz y borde de los labios, acompañar con hidratación y no combinar de entrada con muchos activos exfoliantes. Si aparece ardor intenso, descamación marcada, enrojecimiento persistente o sensación de piel “quemada”, es señal de que la barrera cutánea puede estar irritada.

Cuándo conviene consultar antes

Las personas con acné moderado o severo, manchas persistentes, rosácea, dermatitis, piel muy sensible o cicatrices importantes deberían consultar con un dermatólogo antes de elegir productos por cuenta propia. También es recomendable pedir orientación si ya se usan medicamentos tópicos o tratamientos indicados para la piel.

Un punto especialmente relevante sobre el que la American Academy of Dermatology advierte es que durante el embarazo deben evitarse retinoides, incluidos tratamientos de prescripción y productos de venta libre con retinol. Asimismo, recomienda informar al obstetra y al dermatólogo sobre los productos de skincare y medicamentos usados si la persona está embarazada o intentando embarazarse.

Fuentes utilizadas en este artículo:

La información publicada es de carácter orientativo y no reemplaza la consulta, diagnóstico o tratamiento indicado por un profesional de la salud.

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