Teletrabajo y salud mental: Estudio advierte que el aislamiento puede afectar el bienestar de los trabajadores

Persona trabajando desde casa frente a un computador en un ambiente ordenado, representando teletrabajo, aislamiento y bienestar laboral

No cabe duda de que el teletrabajo se consolidó como una de las transformaciones laborales más importantes después de la pandemia. Esta modalidad, para muchas personas ha significado ahorro de tiempo, mayor flexibilidad, menos traslados y mejor conciliación con la vida personal y familiar. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en Science advierte que trabajar desde casa también puede aumentar el aislamiento social y afectar la salud mental, especialmente en quienes viven solos.

La investigación, titulada «Home alone Remote work, isolation, and mental health«, fue desarrollada por Natalia Emanuel (Banco de la Reserva Federal de Nueva York), Emma Harrington (Universidad de Virginia) y Amanda Pallais (Universidad de Harvard). El estudio analizó cinco encuestas representativas de trabajadores de Estados Unidos, con una muestra total de más de 500 mil personas, entre 2011 y 2024, excluyendo los años más intensos de la pandemia, 2020 y 2021. A partir de los datos, los autores compararon la evolución de la salud mental en ocupaciones que podían realizarse remotamente con la de trabajos que tenían menos posibilidad de teletrabajo.

Más tiempo a solas y peor bienestar mental

Según las conclusiones del estudio, los trabajadores en ocupaciones compatibles con trabajo remoto experimentaron mayores aumentos en el tiempo pasado a solas tras la pandemia, a la vez que peores resultados de bienestar mental en múltiples medidas y mayor uso de servicios de salud mental y medicamentos. Estos efectos fueron especialmente marcados en personas que vivían solas.

El estudio estimó que el aumento del trabajo remoto explicaría cerca de un tercio del incremento en aislamiento y malestar mental observado entre el periodo 2011–2019 y los años 2022–2024. En simple, el teletrabajo no aparece solo como una modalidad neutra de organización laboral, sino como un factor que puede modificar la vida social cotidiana de los trabajadores.

Esto no significa que el teletrabajo sea necesariamente dañino dado que la propia evidencia sobre trabajo remoto es mixta. por un lado, muchas personas lo valoran porque reduce tiempos de traslado, mejora la autonomía y puede facilitar responsabilidades familiares. El punto del nuevo estudio es más específico y se enfoca en el hecho de que cuando el trabajo remoto reduce demasiado la interacción social diaria, puede tener costos acumulativos para el bienestar psicológico.

La oficina también cumple una función social

Una de las ideas más relevantes del estudio es que el lugar de trabajo no solo organiza tareas, también ofrece interacciones informales que suelen pasar inadvertidas, tales como conversar antes de una reunión, almorzar con colegas, resolver dudas en pasillos, compartir preocupaciones o recibir señales de pertenencia social. Cuando esas interacciones desaparecen, algunas personas pueden ganar flexibilidad, pero perder una parte importante de su infraestructura social.

En un artículo publicado en Science a propósito de este estudio, titulado «The lost social infrastructure of work«, se plantea precisamente que el trabajo presencial contiene una capa de vínculos, rutinas y contactos casuales que pueden contribuir al bienestar, aunque no siempre sean visibles en los indicadores tradicionales de productividad.

Para trabajadores que viven solos, están recién llegados a una ciudad, tienen pocas redes, atraviesan una separación o presentan síntomas de ansiedad o depresión, esa pérdida puede ser más relevante. En esos casos, trabajar desde casa todos los días puede aumentar la sensación de desconexión, aun cuando la persona valore la comodidad del formato remoto.


Trabajador en entorno híbrido mostrando señales de cansancio y estrés laboral en Chile

Qué dice esto para Chile

En Chile, el teletrabajo y el trabajo a distancia están regulados por la Ley N°21.220, que establece que las personas que prestan servicios bajo estas modalidades mantienen sus derechos individuales y colectivos del Código del Trabajo.

Uno de los aspectos relevantes de la normativa es el derecho a desconexión. Sobre este punto, la Dirección del Trabajo explica que este derecho permite a trabajadores a distancia que distribuyen libremente su horario o a teletrabajadores excluidos de la limitación de jornada no responder comunicaciones, órdenes u otros requerimientos del empleador durante un periodo de al menos 12 horas continuas dentro de 24 horas.

La desconexión es importante, pero no resuelve por sí sola el problema del aislamiento ya que la salud mental laboral también depende de la calidad del vínculo con equipos, jefaturas y organizaciones. En este sentido, en la modalidad del teletrabajo, una persona puede estar desconectada de noche, pero aislada durante el día. Por eso, las políticas laborales deben mirar tanto los límites de jornada como la necesidad de interacción, apoyo y pertenencia.

No basta con volver obligatoriamente a la oficina

Cabe señalar que el estudio tampoco debe usarse como argumento rígido para imponer retornos presenciales. La solución no necesariamente es eliminar el teletrabajo, sino diseñarlo mejor. De hecho, los autores sugieren que tanto trabajadores como organizaciones deberían priorizar formas de hacer menos aislante el trabajo remoto, por ejemplo, coordinando días presenciales en común para equipos híbridos o promoviendo interacciones informales, incluso en entornos digitales.

Lo anterior es muy relevante puesto que si cada trabajador asiste a la oficina en días distintos, el modelo híbrido puede perder parte de su valor social. En cambio, cuando los días presenciales se coordinan, la oficina puede recuperar su función de encuentro, interacción, colaboración y apoyo. Asimismo, las reuniones virtuales no deberían limitarse solo a control de tareas, también pueden incluir espacios breves de conversación y acompañamiento a escala humana.

Señales de alerta en trabajadores remotos

Conviene prestar atención cuando el teletrabajo se acompaña de aislamiento persistente, pérdida de motivación, irritabilidad, dificultad para desconectarse, cansancio mental, alteraciones del sueño, baja concentración, sensación de no pertenecer al equipo o aumento del consumo de alcohol, ansiolíticos u otras sustancias.

También deben observarse señales como trabajar muchas más horas que antes, responder mensajes a toda hora, evitar el contacto con colegas, sentir culpa al descansar o experimentar angustia los días previos a reuniones laborales. Si estos síntomas se mantienen, es recomendable pedir apoyo profesional y conversar con la jefatura o recursos humanos cuando exista un entorno seguro para hacerlo.

Qué pueden hacer empresas y trabajadores

Para las empresas, el desafío es tratar el teletrabajo como una política organizacional, no solo como un beneficio. Esto implica definir horarios, respetar desconexión, coordinar días presenciales útiles, capacitar a jefaturas, prevenir la hiperconectividad y crear espacios de interacción no puramente operativos.

Para los trabajadores, puede ayudar establecer una rutina de inicio y cierre de jornada, salir de la casa durante el día, mantener actividad física, proteger horarios de comida, coordinar encuentros presenciales o virtuales con colegas y buscar espacios sociales fuera del trabajo. Quienes viven solos deberían ser especialmente conscientes de no dejar que toda su semana transcurra sin contacto humano significativo.

No cabe duda que el teletrabajo es una herramienta valiosa, pero no debería confundirse flexibilidad con aislamiento. La evidencia apunta a que trabajar desde casa puede mejorar algunos aspectos de la vida laboral, pero necesita límites y vínculos.

Este artículo se ha basado en las siguientes fuentes de información:

La información publicada es de carácter orientativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.

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